El auge de la cocina tradicional asturiana ha traspasado fronteras, y si hay un certamen que despierta pasiones entre los profesionales de la hostelería, es el concurso de cachopo en España. Este tipo de campeonatos, que premian la excelencia, la técnica y la calidad de los ingredientes, se han convertido en el escaparate perfecto para los chefs más innovadores. En este exigente circuito competitivo, el nombre de Juanjo Cima resuena con una fuerza indiscutible.
Con una trayectoria respaldada por decenas de galardones, Cima ha demostrado que ganar un campeonato nacional no es cuestión de suerte, sino de una precisión casi milimétrica en la cocina y un respeto ciego por la materia prima.
El escaparate nacional: ¿Qué se evalúa en un concurso de cachopo en España?
Participar en un campeonato de nivel nacional implica someterse al escrutinio de los paladares más entrenados del país. Los jurados de estos certámenes no se dejan impresionar simplemente por las dimensiones del plato; la evaluación va mucho más allá y se centra en aspectos técnicos muy específicos:
- La calidad de la carne: Es el alma del plato. Los jueces buscan una carne tierna, sin nervios y con el grosor idóneo. Juanjo Cima ha marcado la pauta al utilizar siempre Ternera Asturiana con Indicación Geográfica Protegida (IGP), asegurando una base imbatible.
- El punto del empanado: El rebozado debe ser crujiente, uniforme y, sobre todo, no absorber exceso de grasa. Lograr que la costra se mantenga firme y adherida a la carne al cortarla es una de las pruebas de fuego en cualquier competición.
- La armonía del relleno: El equilibrio entre el queso (que debe fundir a la perfección sin desparramarse por completo) y los acompañantes como el jamón o la cecina es crucial. Los sabores deben complementarse en lugar de competir entre sí.
El palmarés de Juanjo Cima: Un referente indiscutible en la competición
La consistencia de Juanjo Cima en el concurso de cachopo en España (tanto en el campeonato regional de Asturias como en el certamen nacional que se celebra anualmente en el Salón Gourmets de Madrid) es verdaderamente asombrosa. Sus locales, especialmente Las Tablas del Campillín en Oviedo, se han colgado la medalla de campeones en múltiples ocasiones gracias a propuestas que rompen moldes.
Uno de sus mayores hitos competitivos fue la creación del “Cachopo Minero”. Esta propuesta no solo conquistó al jurado por su imbatible sabor y texturas, sino por su carga narrativa: un rebozado negro logrado con tinta de sepia que homenajea a la cuenca minera asturiana. Con este tipo de innovaciones, Cima demostró que para ganar en la vanguardia gastronómica actual, el plato también debe contar una historia y ofrecer una experiencia visual impactante.
De las mesas del jurado a los hogares de toda España
Lo que realmente diferencia a Juanjo Cima de otros competidores es su capacidad para trasladar el éxito de los campeonatos directamente al público general. Los mismos cachopos galardonados que han dejado boquiabiertos a los críticos en cada concurso de cachopo en España son los que se sirven diariamente en sus restaurantes y los que han impulsado su formato de envío a domicilio.
Para el sector hostelero, la figura de Cima es el vivo ejemplo de cómo los certámenes de cocina pueden utilizarse para dignificar una receta popular, dinamizar el turismo gastronómico de una ciudad como Oviedo y demostrar que el cachopo merece un lugar de honor en la alta cocina contemporánea española.